
Aprendiendo a vivir
entre las obras
que cada uno realiza
en este mundo viejo y cansado
chorreando sangre y odio
donde el vaho de lo vulgar,
lo mediocre,
se mezcla con el bullicio
que aturde
con el hambre, la injusticia,
la violencia
Sin pensar
y con los instintos ciegos...
Uno aprende andando
sabiendo desde adentro
hacia dónde se va.
A no ser victima
del vértigo de la velocidad
a reflexionar, a meditar
perdiendo el miedo
de estar sola
a la luz de la vela
y ser un cielo
desbordante de luz
en la más profunda oscuridad
Mané
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