miércoles, 26 de abril de 2017

Coronel Nani: “Este país no merece una sola gota de la sangre que derramamos por su libertad”



“La corrupción de la justicia tiene dos causas: la falsa prudencia del sabio y la violencia del poderoso”. Santo Tomás de Aquino


Desazón y bronca.


La muerte del Preso Político Nº 400, señor Coronel (R) D Hugo Delmé, asesinado en el marco del Plan Sistemático y Criminal de Exterminio de un sector de la población, diseñado por la corporación política (de la que también forma parte la alianza Cambiemos) y ejecutado por la judicial, me ha dejado una mezcla de desazón y bronca y la necesidad de escribir estas líneas.


A esta altura de los hechos, sinceramente harta la ingratitud y la hipocresía de la masa de los integrantes de la sociedad argentina.


A diario escuchamos palabras y expresiones que, hasta el 25 de Mayo de 2003, no existían en el vocabulario de la gran mayoría de aquellos que tienen acceso a los medios de comunicación: “genocidas”, “represores”, “delitos de lesa humanidad”, etc.


El oportunismo de muchos causa escalofríos.


A diario escuchamos o leemos relatos que hacen referencia a la “teoría de los dos demonios” y, ante ello, no son pocos los que se rasgan las vestiduras con expresiones rimbombantes y políticamente correctas y, haciendo gala de un inaceptable reduccionismo, descargan las responsabilidades de la tragedia argentina de los 70, exclusivamente, en aquellos que quisieron imponer en nuestro país un régimen totalitario de signo comunista, sea castro-guevarista, colombiano, venezolano, socialista, vietnamita, chinoista, soviético, camboyano o como quieran denominarlo, o en quienes, ante el clamor popular, tuvimos la responsabilidad de impedirlo.


Los otros demonios (políticos, jueces, sindicalistas, docentes, periodistas y medios de comunicación, intelectuales, empresarios, religiosos de todos los credos y el resto de una sociedad anestesiada, adormecida e indiferente) que apoyaron, tanto a terroristas como a quienes los combatimos – sea por convicción, oportunismo o cobardía – hoy, sin ningún tipo de pudor, reivindican a quienes atacaron a la Nación y condenan a los que, con sus aciertos y errores, nos dieron la libertad que hoy gozamos, evitándonos, entre otras cosas, los padecimientos de los pueblos citados en el párrafo anterior.


Triste país aquel que aplaude a quienes lo atacaron y encarcela a sus libertadores. Más triste aún es cuando los derrotados de ayer y sus apologistas, masivamente ocupan espacios en los medios de comunicación desde los cuales se encargan de tergiversar u ocultar escandalosamente la verdad, cacareando su supuesta lucha por encontrarla.


Según Luis Alberto Romero, en su excelente artículo titulado “El discurso intolerante de los organismos de derechos humanos”, publicado en La Nación del 20 de Abril de 2017, plantea que “el 24 de Marzo de 2001, el reclamo de justicia que se escuchó en la Plaza de Mayo ya sonaba a revancha y a venganza”.


Si esto era así, habrá que preguntarles a periodistas e intelectuales por qué no escatimaron los baldazos de nafta que lanzaron sobre un incendio que ya comenzaba a descontrolarse y por qué lo siguen haciendo hasta nuestros días. ¿O acaso continuarán con su política del “yo no fui”?.


Desde la recuperación del sistema democrático (muy poco republicano, para nada representativo y escasamente federal), el 10 de diciembre de 1983, lo único que hizo bien la corporación política fue alentar la venganza y el odio contra sus FF.AA., de Seguridad y Policiales que habían evitado que nuestro país cayera en manos del comunismo.


Hoy escuchamos y leemos a diario que se responsabiliza al kirchnerismo de la reivindicación del odio y de la “grieta”.


¿Y los gobiernos anteriores qué?


¿O acaso Alfonsín dudó algún instante en alentar la destrucción del Estado de Derecho para consumar la venganza largamente anhelada desde la derrota militar de las organizaciones terroristas, impulsando el llamado “Juicio a las Juntas” del que se enorgullecen, a pesar de haber arrasado, entre muchas otras normas jurídicas, con el Art. 18 de nuestra vapuleada Constitución Nacional?


¿O acaso Menem titubeó a la hora de pactar un indulto con los terroristas (balanceándolo al incluir también a quienes habían sido condenados en el Juicio mencionado anteriormente) o de indemnizarlos, dejando fuera de toda compensación a sus víctimas?.


¿O acaso de la Rúa tuvo algún prurito en dejar en libertad a los terroristas del MTP que atacaron el cuartel de La Tablada, mientras sentaba en el banquillo de los acusados a las FF.AA., en los cínicamente llamados “Juicios de la Verdad”?


¿Y qué hay de quienes viven fogoneando el odio y la revancha?


¿O acaso no leemos y escuchamos diariamente cómo se los alientan desde distintos medios y tribunas?


Insisto con el periodismo. Romero, en su artículo precitado, expresa que “los organismos de derechos humanos ejercen una verdadera dictadura verbal. Nada más tentador para un grupo humano que administrar esa dictadura de la palabra”. Mejor definición no puede existir para el “grupo humano” denominado periodismo.


La venganza y el odio no han sido ni son patrimonio del kirchnerismo. Algún día, los otros demonios, entre ellos, los medios de comunicación y los periodistas y los intelectuales, deberán hacerse cargo de sus responsabilidades respecto de la difusión del “relato” que ha mantenido abiertas nuestras heridas del pasado.


El 24 de Marzo del corriente, durante los actos que se llevaron a cabo en la Plaza de Mayo, se leyó un documento que reivindicó el accionar de las organizaciones terroristas contra la Nación y el pueblo argentinos, el que contó con la aprobación de reconocidas personalidades de organismos que dicen defender los derechos humanos, entre ellos Estela Carlotto y Taty Almeyda (quién aplaudió vehemente cada palabra reivindicatoria). En esos actos también se incitó al derrocamiento del actual gobierno para ser reemplazado por quienes fueron derrotados en las elecciones de 2015.


Ante semejante apología de la violencia e incitación a la sedición, la cobarde sociedad argentina, desesperadamente convocó a una concentración para el 1ro. de Abril próximo pasado para defender a este gobierno y ahora está alentando otra para Mayo.


Obviamente que no quisiera que, en democracia, se ejecute el tercer golpe de Estado civil (para quienes no lo recuerden, los dos primeros fueron contra Alfonsín y a De la Rúa), pero no creo que debamos participar de esas convocatorias. Que marchen los que buscan algún beneficio o conveniencia o, simplemente, los que comulguen con todo lo que ha hecho el gobierno hasta ahora.


Relacionado con esto voy a hacer unas reflexiones:


El apoyo al gobierno se lo dimos con nuestros votos.


Un gobierno que tiene miedo de hacer lo que debe, no creo que merezca ser apoyado por nadie, dado que:
Ha permitido que la inseguridad y el narcotráfico sigan su curso y los delincuentes y los piqueteros sigan siendo los dueños de la calle.
Alienta y financia a organizaciones revolucionarias disfrazadas de “sociales”, como la Confederación de Trabajadores de la Economía Popular, el Movimiento Evita y la Corriente Clasista Combativa conducidas por reconocidos terroristas como Emilio Pérsico, Carlos Aznares, Juan Grabois, Roberto Cirilo Perdía y Eduardo Soares, quienes deberían estar en la cárcel por sus crímenes y, sin embargo, gozan de la veneración de los políticos. A estas organizaciones el gobierno les va a entregar la nada despreciable suma de $ 30.000.000.000 (treinta mil millones de pesos) – que no van a ir a salud, educación y seguridad- para que puedan invertirlos en agitación y violencia.
No ha evidenciado preocupación alguna por encontrar soluciones de fondo a la pobreza y la indigencia, al hambre y la desnutrición y al desempleo, demostrando gran insensibilidad social y mucho populismo paquete.
Ha dado continuidad a los procesos de destrucción de la educación, desmantelamiento del Sistema de Defensa y de desmalvinización.. La mejor prueba de esto último está dada por la financiación del viaje de quienes profanaron las tumbas de nuestros 237 héroes sepultados en el Cementerio de Darwin, Isla Soledad, Islas Malvinas: Pérez Esquivel, Nora Cortiñas, Eduardo Alonso y otros de similar catadura, agraviando de esta forma no sólo a la Gesta sino también a la inmensa mayoría de los familiares de los Caídos y a los propios Veteranos de Guerra.
No ha cumplido su promesa de poner fin al “curro” de los derechos humanos, manteniendo la persecución a los miembros de las FF.AA., de Seguridad, Policiales, Penitenciarias y civiles por su participación en la Guerra Contrarrevolucionaria que ha permitido que, hasta hoy, los argentinos pudiéramos vivir en libertad. Tenemos más de 2000 hombres presos políticos por combatir por la Patria y 400 ya fueron asesinados (casi 60 de ellos lo fueron durante este gobierno) y su política de “cambio” no cambió nada y, a estos políticos, poco les ha importado, o bien han acompañado el proceso de persecución.
Simultáneamente con ello arroja flores al Río de la Plata como tributo a los terroristas que ensangrentaron nuestra Patria; es querellante en los denominados “juicios de lesa humanidad” (verdaderos juicios populares en los que se viola cuanta norma jurídica exista, con tal de consumar la venganza); conmemora con una estampilla, los 50 años de la muerte de uno de los mayores carniceros latinoamericanos, el “Che” Guevara; le rinde homenaje nada menos que en la Biblioteca Nacional al terrorista montonero Rodolfo Walsh, responsable entre otras fechorías del atentado perpetrado contra la Superintendencia de Seguridad Federal (que dejó un saldo de 22 muertos y 64 mutilados) y exonera a un grupo de maestras y la directora de la Escuela N° 8 Carlos Della Penna, de La Boca, por exhibir en el acto por el Día de la Memoria (sesgada) un video que muestra la otra parte de la verdad de los 70, mientras guarda ominoso silencio ante las parodias de fusilamientos escenificados por niños de escuela primaria en La Cumbre, lo que nos pone ante una realidad que debería preocuparnos mucho más. EL ODIO, LA MENTIRA Y LA VENGANZA han calado hondo en nuestro pueblo, dejando de ser, como ya dijera, sólo responsabilidad del kirchnerismo. Todo muy triste y alarmante, al mismo tiempo.


El Cnl. Hugo José Delme hubiera cumplido por estos días 81 años. Fue una víctima más del perverso sistema político-judicial y penitenciario, por cuanto una persona de esta edad no debía estar privado de su libertad en un penal, impedido de toda posibilidad de acceso rápido a un sistema de salud que lo hubiera contenido.


Lo más triste aún es que “los otros demonios” se sigan haciendo los distraídos ante estas perversidades. Ya han sido asesinados 400 presos políticos en el marco del Plan Sistemático y Criminal de Exterminio de un sector de la población, crímenes que constituyen verdaderos delitos de lesa humanidad, por cuanto el “Estatuto de Roma” (que a los uniformados se les aplica en forma retroactiva), para los jueces, fiscales y el resto de los integrantes de los tribunales prevaricadores (hoy convertidos en peligrosas asociaciones ilícitas) y demás responsables de estos delitos, está absolutamente vigente.


¡¡¡Qué triste, e ingrato al mismo tiempo, que estemos presos por haberle evitado a nuestro país los padecimientos de los pueblos que han sufrido y sufren regímenes totalitarios comunistas!!

¿Qué creen los políticos, jueces, sindicalistas, docentes, periodistas, intelectuales, empresarios, religiosos de todos los credos y el resto de la sociedad, que hubiera sucedido con ellos si el proyecto socialista del ERP/MTP o Montoneros hubiera tenido éxito?

Yo les respondo:
Seguramente algunos habrían sido miembros de Comité Central del régimen totalitario instalado;
Muchos otros hubiéramos sido fusilados;
Otros eternamente hubieran sido privados de su libertad en cárceles horrorosas (de los cuales, con el correr de los días, algunos también hubiesen sido fusilados);
Otros habrían terminado en granjas colectivas (¡¡¡qué colegio Newman, ni diarios La Nación, Perfil o Clarín; ni Bridas, ni Arcor, ni SOCMA; ni PRO, ni PJ, ni UCR, ni Coalición Cívica; qué Comisión Episcopal, ni obispados, ni arzobispados, ni sinagogas o mezquitas, ni ocho cuartos!!!) y sus hijas habrían sido prostituidas para poder sobrevivir;
TODOS estarían haciendo largas colas en los depósitos para recibir las migajas del régimen, para poder alimentarse;
Y ABSOLUTAMENTE TODOS, HABRÍAN PERDIDO SU LIBERTAD, la libertad que quienes están presos les aseguraron hasta estos días, libertad que se les ha conculcado a los libertadores.


Si estos no hubieran impedido que las organizaciones terroristas se hicieran del poder, ¿alguien puede creer que Bergoglio sería Papa o Poli arzobispo o Arancedo presidente de la CEA; o Bulgheroni, Roggio, Macri, Pérez Companc, Born, Pagani o Balquier, hubieran sido exitosos empresarios; o Mitre, Magnetto o Fontevecchia tendrían los medios de comunicación que hoy utilizan para perseguirlos y para fomentar los odios; o muchos de los que integran o integraron las corporaciones política y judicial, la docencia, etc., hubieran llegado a lo que llegaron?. La lista sería larguísima y no quiero aburrirlos, pero lo del Coronel Delmé me ha agotado la paciencia.


Ahora nos consternamos con los atentados que sufren los pueblos de Europa. Se vierten litros de tinta y horas de emisión, donde periodistas, políticos e intelectuales se solidarizan ante los estragos que producen los terroristas islámicos. Ahora pregunto, ¿tan desmemoriados están que no recuerdan lo que sucedió en la Argentina durante los años ’60, ’70 y ’80?

Sólo por mencionar unos pocos crímenes de la locura del terrorismo en Argentina, ¿no se acuerdan de los asesinatos del General Aramburu, del Capitán Viola y su hijita de 5 años, del empresario Oberdan Sallustro, de Paula Lambruchini (de 15 años de edad), del hijo de Clotildo Barrios (de sólo 3); de los Coroneles Larrabure, Ibarzábal y Gay y su señora, del Capitán Cativa Tolosa, y de tantos otros, que con su sangre derramada, nos aseguraron esta Argentina libre? ¿No se acuerdan del atentado contra la Superintendencia de Seguridad Federal y de los ataques a los cuarteles de Monte Chingolo, Formosa y La Tablada, con sus saldos de muerte y destrucción?

Pasaron los años y toda esa tragedia deliberadamente desapareció de los medios de comunicación para dejar paso a los dos “únicos” atentados terroristas perpetrados contra la sociedad argentina: los de la Embajada de Israel y la AMIA?


Si los periodistas pretenden hacer un “periodismo de calidad”, como José Crettaz expresa en su artículo titulado “El periodismo argentino y la urgencia por dejar de hacer lo mismo de siempre”, publicado en La Nación del 15 de Abril de 2017, lo primero que deberán hacer es dejar de mentir, por cuanto ocultar o tergiversar la verdad es la forma más repugnante y cobarde de hacerlo, cosa que, por lo reiterada, ya se constituye en una metodología aceptada para engañar a la opinión pública.

Ejemplo de esto lo evidencia Reymundo Roberts, en su artículo “Maldita sea, otra vez los carapintadas”, publicado en La Nación, también el 15 de Abril del corriente, en el que miente al decir que el alzamiento de Rico de Semana Santa le “arrancó” a Alfonsín “un par de leyes”, cuando todo el mundo sabe (y el periodista también) que la ley conocida como de “punto final” fue anterior a la asonada militar, siendo promulgada por el entonces presidente -habiendo contado, para ello, con el apoyo de la mayoría de los legisladores nacionales- debido a que había tomado conciencia del desastre cometido al impulsar los juicios a los militares por haber liberado al país y a su pueblo del flagelo del terrorismo, y con el que se dio comienzo a la destrucción del Estado de Derecho en nuestro país.

A diario se publican artículos que hacen referencia a hechos protagonizados por militares, mientras sistemáticamente se silencian otros de similar o mayor importancia, como por ejemplo el atentado del 15 de abril de 1953, en el acto de Plaza de Mayo de la C.G.T. (en el que fueron asesinadas 6 personas y otras 90 sufrieron gravísimas mutilaciones) o el ataque a los cuarteles de La Tablada, perpetrado por el Movimiento Todos por la Patria (MTP), en el que murieron 9 miembros del Ejército Argentino (entre ellos 4 Soldados Conscriptos), dos integrantes de la Policía de la Provincia de Buenos Aires y 29 terroristas.


Lo sugestivo es que, como en los hechos criminales mencionados precedentemente, las pocas veces que los periodistas “recuerdan” la otra parte de la historia de los ’70, solamente se refieran a los que tuvieron como protagonistas a los Montoneros, por sus vínculos con el peronismo, haciendo “desaparecer” de los medios de comunicación las acciones criminales perpetradas por el ERP/MTP, con claros lazos con la Unión Cívica Radical, lo que también es parte de la metodología desinformadora adoptada por el periodismo.

¡¡¡Por Dios, cuánto cinismo e hipocresía!!!

Por todo lo expresado, he llegado a la triste conclusión que, por su indiferencia e ingratitud, esta sociedad no se merece una sola gota de la sangre derramada para conquistar la libertad que hoy disfrutamos; no se merece una sola lágrima de los familiares y amigos de aquellos que dieron su vida en su defensa; no se merece un solo segundo de la angustia de aquellos que hoy padecen ilegal, ilegítima e injusta privación de libertad y, mucho menos, de las de sus seres queridos.

Que Dios y la Virgen nos iluminen y protejan.

(*) Teniente Coronel (R) Emilio Nani

Veterano de Guerra
Fuente: periodismoparaperiodistas David Rey
fecha 26 de abril de 2017

Que Dios y la Virgen nos iluminen y protejan. Graciasss infinitas señor Emilio Nani, me sumo a sus palabras, por ser memoria viva. No calle jamás.  
Reciba usted mis respetos, Mané
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