jueves, 29 de septiembre de 2011

Ohhhhhhh

"Puesto que la inteligencia es la que excita

en ti el orgullo y la vanidad.
¡Vuélvete loco, a fin de que tu corazón permanezca cuerdo!"


Mawlânâ Rûmî (m. 1273)

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miércoles, 28 de septiembre de 2011

Rosh Hashaná el 5772


Hoy, con la aparición de la primera estrella, la comunidad judía iniciará los dos días de celebración del Año Nuevo judío o Rosh Hashaná –el 5772–, un tiempo de reflexión y balance espiritual pero también de compromiso con una vida más virtuosa de cara al nuevo año.
En rigor, este período de introspección comienza el mes anterior, que se llama Elul , y que se profundiza desde esta noche hasta la celebración del denominado Día del Perdón o Yom Kipur , que se celebra diez días después.

A diferencia de la celebración de Pesaj o pascua judía, que tiene su origen en un hecho histórico (la liberación del pueblo judío de la esclavitud), Rosh Hashaná –que significa “cabeza de año”– evoca la creación por parte de Dios del universo y del primer hombre y la primera mujer (Adán y Eva).
De hecho, el número de años que se festeja se corresponde con una contabilización simbólica del inicio del mundo y de la humanidad.
Los judíos celebran la llegada del Año Nuevo con oficios matutinos y vespertinos en las sinagogas, y con cenas familiares hoy y mañana.
En estas comidas, la familia comparte una copa de vino dulce ritual, que es bebida de a sorbos. Y un pan redondo que refiere al ciclo de la vida.
Uno de los símbolos de esta fiesta es el shofar , un cuerno de carnero que se usa como instrumento en la plegaria matutina.
Por ley, el primero y segundo día de Rosh Hashaná (este jueves y viernes) y el Día del Perdón (el sábado 8) son feriados para los observantes de la fe judía.

lunes, 26 de septiembre de 2011

La Botella


Debemos dar toda el agua antes de obtenerla nuevamente
Un hombre estaba perdido en el desierto, destinado a morir de sed. Por su buena ventura, llegó a una cabaña vieja, desmoronada, sin ventanas, sin techos.

El hombre anduvo por ahí y se encontró con una pequeña sombra donde acomodarse para huir del calor y del sol desértico.
Mirando a su alrededor, vio una vieja bomba de agua, toda oxidada.
El se arrastró hacia allí, tomó de la nivela y comenzó a bombear, a bombear y a bombear sin parar, pero nada sucedía.
Desilusionado, cayó postrado para atrás, notó que a su lado había una vieja botella, la miró, la limpió de todo el polvo que la rodeaba y pudo leer un recado que decía usted necesita primero preparar la bomba con toda el agua que contiene esta botella mi amigo, después, por favor tenga la gentileza de llenarla nuevamente antes de marchar.
El hombre desenroscó la tapa de la botella y en realidad, ahí estaba el agua, la botella estaba llena de agua.
De repente, él se vio en un dilema si bebiese aquella agua, él podría sobrevivir, pero si la vertía en esa bomba vieja y oxidada, tal vez obtendría agua fresca, bien fría, del fondo del pozo, y podría tomar toda el agua que el quisiese, o tal vez no, tal vez la bomba no funcionaría y el agua de la botella sería desperdiciada.
¿Qué debería hacer ¿Derramar el agua en la bomba y esperar a que saliese agua fresca o beber el agua vieja de la botella e ignorar el mensaje ¿Debiera perder toda aquella agua en la esperanza de aquellas instrucciones poco confiables, escritas no sé cuánto tiempo atrás?
Con reluctancia, el hombre derramó toda el agua en la bomba, enseguida agarró la nivela y comenzó a bombear y la bomba comenzó a rechinar sin parar.... nada pasaba.
La bomba continuaba con sus ruidos y entonces surgió un hilo de agua, después un pequeño flujo y finalmente, el agua corrió con abundancia.... agua fresca, cristalina.
El llenó la botella y bebió ansiosamente, la llenó otra vez y tomó aun más de su contenido refrescante. Enseguida, la llenó de nuevo para el próximo viajante, la llenó hasta la boca, tomó la pequeña nota y aumentó Créame que funciona, usted tiene que dar toda el agua, antes de obtenerla nuevamente.


¿Cuantas veces tenemos miedo de iniciar un nuevo proyecto pues este demandará de una enorme inversión de tiempo, recursos, preparación y conocimiento . ¿Cuántos se han quedado parados satisfaciéndose con los resultados mediocres, cuando podrían conquistar victorias significativas.

sábado, 24 de septiembre de 2011

El Pendulo



EL PENDULO

El ser humano es como un albergue.

Cada mañana llega alguien nuevo.

Este es una alegría, este otro es tristeza.

Allí viene la mezquindad

y aquí una chispa de conciencia.

El pensamiento oscuro, la vergüenza, lo malicioso.

Puedes encontrarlos a la puerta, riéndote; invítalos a entrar.

Sé agradecido a quien viene,

Porque cada uno ha sido enviado

como un guía desde el más allá.
Rumi∗

Busca la sabiduría en lo imperturbable, si cambia no es real.

(Sabiduría Zen)

Nuestra existencia acontece como un péndulo que oscila entre estados de comodidad e incomodidad o, de manera más simple, entre el dolor y el gozo.

Para poder entender de manera práctica este concepto, tenemos que estar abiertos a experimentarnos a nosotros mismos como «madejas energéticas». La fuerza vital que nos forma y nos anima es muy sutil, susceptible de cambiar de estado continuamente. Al respecto, es importante recordar que hace ya varias décadas los científicos han coincidido en que materia y energía son lo mismo y que, por consiguiente, todo es energía y todo vibra en nosotros en una determinada frecuencia.
Hace miles de años, las enseñanzas espirituales de los sabios e iluminados de la India fueron llevadas a la China gracias a los maestros itinerantes del antiguo Tíbet. Ellos fueron los encargados de organizar y dar forma a los conocimientos que hoy se denominan «filosofía de Oriente».
Así, pacientemente, fueron elaborados y transmitidos los conceptos fundamentales de muchas de las teorías esotéricas que hoy conocemos.
En la China por ejemplo, estos maestros expusieron de manera muy simple su teoría de la creación del universo. Según ellos, antes de la creación, existía un estado primordial y omnipresente que denominaron «principio único». El todo y la nada estaban incorporados en él con todo el potencial latente de la creación. Luego, el Principio Único se habría dividido en dos frecuencias energéticos de igual poder pero de naturaleza opuesta y complementaria, que estos sabios llamaron Yin y Yang.
A partir de esa división surgió la creación toda: la tierra y el cielo, la luna y el sol, la noche y el día, lo femenino y lo masculino, el frío y el calor, la oscuridad y la luz, lo expandido y lo contraído, lo grave y lo agudo, y así sucesivamente, aplicando a partir de allí la teoría del Yin-Yang a todo lo conocido y por conocer. Un extremo no puede existir sin el otro. Para reconocer la luz necesitamos conocer la oscuridad y para saber lo que es el frío necesitamos experimentar el calor.
De manera similar, encontramos una versión del Yin-Yang (aunque más dramática y más poética) en el Antiguo Testamento, precisamente en el Génesis, donde Dios todopoderoso y omnipotente (el principio único) crea todo inclusive al hombre (Yang) y a la mujer (Yin) y les encomienda poblar la tierra y reproducirse (generar todo lo demás)
Si aplicamos el concepto de los opuestos energéticos y complementarios Yin-Yang a los estados emocionales, vamos a encontrar de un lado el dolor y el displacer extremados.
En el lado opuesto, el extremado gozo y el extremado placer.
Y no es probable que sepamos mucho acerca del placer a menos que alguna vez hayamos experimentado dis-placer, a menos que algo nos haya incomodado o nos haya impedido sentir el placer.
Es entonces cuando nos damos cuenta de cuán cómodos o cuán tranquilos nos sentíamos con determinada persona o en determinada situación.
La privación de lo placentero crea el contraste que nos permite saber cuánto deseamos aquello que nos hace sentir bien.
Por ejemplo, caminamos todos los días sin darnos cuenta de que lo hacemos ni de cómo lo hacemos, hasta que tenemos una piedrita en el zapato o nos lastimamos un pie.
Si transcurriéramos nuestra existencia humana como lo hace el resto de la creación, fluyendo naturalmente entre los opuestos energéticos de lo que se siente cómodo o «bien» y de lo que se siente incómodo o «mal», pasaríamos una parte de ella en la zona del «gozo», otra parte en la zona del «dolor» y el resto fluyendo a través de toda la graduación intermedia que existe entre el dolor y el gozo.
Sin embargo, en la práctica eso no es lo que ocurre. Nosotros, los seres humanos «civilizados» hemos olvidado cómo permitir que las cosas fluyan de manera natural. Nuestra mente racional está programada para controlar o resistir ese ciclo natural a través de una maraña de creencias y hábitos mentales y emocionales que conforman una identidad energética artificial (denominada ego en diversas corrientes de pensamiento) que sólo quiere y acepta el gozo y evita o rechaza el dolor. A través de este condicionamiento cultural, el dolor deja de ser una experiencia energética y pasa a estar asociado con miedo, queja, culpa, vergüenza, frustración, furia y muchos otros sentimientos negativos.


Es interesante observar que cuando las circunstancias son favorables para la identidad artificial (o sea, cuando todo sucede como nos gusta o según cómo estamos programados), nos sentimos intensamente felices y creemos que ese estado debería ser permanente. Energéticamente hablando, estamos totalmente entregados, oscilando con el péndulo hacia el tope del gozo.
Pero ahora: si dolor y gozo son mitad y mitad, ¿cómo se explica que haya habido tanto dolor en mi vida?, ¿cómo se explica que haya tanto sufrimiento en el mundo?
El péndulo, como tal, no puede permanecer todo el tiempo en la zona de la alegría y el gozo, sencillamente porque no es así como las cosas están diseñadas en este universo. Es natural que en algún momento se mueva hacia el centro y luego se desplace hacia el extremo del dolor. En ese continuum ubicado entre el gozo y el dolor es donde ocurre nuestra existencia, así como todo lo creado. Pero eso es precisamente lo que nuestra identidad artificial no está dispuesta a aceptar. Esa es la parte de la historia que rechaza y combate a muerte. Esto es así porque nuestra mente racional ha sido programada para evitar el dolor y recurre a todas las estrategias imaginables para resistir el movimiento natural del péndulo. Esta resistencia sólo sirve para retardar el curso oscilatorio, que a veces inclusive se estanca en el camino hacia el dolor extremado y pasa más tiempo en el lado del dolor, que es precisamente lo que se trataba de evitar. Así es como se perpetúa en nosotros la resonancia de aquello que estamos tan habituados a sentir: el sufrimiento, que es producto de la resistencia al dolor.
El péndulo no va a volver a su centro mientras no haya completado su ciclo.
De modo que cuanto más resistamos su natural fluir, más tiempo va a pasar en el lado que «se siente mal».
Esto explica que nos sea más familiar el sufrimiento que la alegría. De manera inconsciente, agotamos muy rápido las buenas sensaciones y resistimos las desagradables interminablemente.
La resonancia del sufrimiento o dolor perpetuado continuará, hasta que por fin nos permitamos experimentarlo, abrazándolo tal cual es. No nos tiene que gustar ni tenemos que estar de acuerdo con lo que está pasando.
Este paso es el corolario de un proceso que ocurre como consecuencia de tomar responsabilidad por la propia vida y aceptar lo que sucede.
Para muchas personas, esa aceptación tiene lugar cuando la identidad artificial que llamamos imagen de sí está debilitada y cansada de resistir la realidad y pelear contra ella.
En otros casos, la aceptación surge del proceso de hacerse amigo de la vida y tomar conciencia de que oscilar de un lado a otro del péndulo es un proceso natural.
Cuando eso sucede, ya no queremos vivir sólo del lado positivo del péndulo, porque hemos verificado que esa fantasía crea aún más sufrimiento.
Comprendemos que oscilar es una parte natural de la existencia como seres humanos y, cuanto más lo aceptamos, más rápido se mueve el péndulo.
Cuanto más rápido se mueve el péndulo, más imperceptible se hace la oscilación.
Los extremos ya no nos interesan y reconocemos que el punto central del péndulo es lo único que permanece firme y, por consiguiente, es el punto de poder.
El centro del péndulo es lo que atestigua en nosotros. Es lo que registra la experiencia y “se da cuenta”. No es “él” ni “ella”; no es “joven” o “viejo”.
Es simplemente el lugar de “darse cuenta”.
Y ese darse cuenta está atestiguando desde todas las partículas que conforman nuestro ser y nuestro sistema cuerpo-mente.
Está impregnando todo aquello que llamamos “bueno” o “agradable” y también aquello que llamamos “cruel” o “desagradable”.
Todo lo que existe, si existe tiene esa “presencia” que lo impregna. Si es parte del universo es parte de “la sopa energética que todo lo crea y todo lo es”
La batalla del ego contra «lo que ES» es una batalla perdida, de modo que, tarde o temprano, la aceptación y la entrega son inevitables.
Es sólo cuestión de tiempo: ¿años, vidas?.
Claro que se pueden librar infinidad de batallas, en una larga, desgastante y costosa guerra.
Todo depende de cuánto del tiempo de vida se quiera pasar en el frente de batalla y cuánto de la capacidad vital se esté dispuesto a pagar como precio.

viernes, 23 de septiembre de 2011

Día Internacional de la Sonrisa


Qué cuesta una sonrisa?

Nada
¿Cuánto puede producir?
Mucho
¿Cuánto tiempo dura?
Un instante
¿Y su recuerdo?
A veces, toda la vida


¿Quién es tan pobre que no la puede dar?
Nadie
Quién es tan rico que no la necesite?
Nadie
Se empobrece el que la da?
No; más bien se enriquece
Quién está más necesitado?
El que no la tiene para dar
¿Cuál es el valor social de una sonrisa?
Sustituye a cualquier palabra
¿Cuál debe ser nuestra consigna?


Sonreír siempre

Sentimiento


"No digas de ningún sentimiento que es pequeño o indigno.
No vivimos de otra cosa que de nuestros pobres, hermosos y magníficos sentimientos, y cada uno de ellos contra el que cometemos una injusticia es una estrella que apagamos."


Herman Hesse

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jueves, 22 de septiembre de 2011

He aprendido...


...He aprendido a agradecer a mi cuerpo cada emoción o sentimiento, por más desgarrante, amenazante o doloroso que fuera, porque sé que, si escucho esos gritos del alma en su necesidad de que mi ser se exprese y mi totalidad sea cada vez más protagónica en mi vida, mi cuerpo se calma
He aprendido a dejar que salgan a escena mis otredades, aún las que no son amadas ni aceptadas por los demás, y a acompañar a las que no son amadas ni aceptadas por mí.
He aprendido a aceptar que no es posible que todos me amen, y que complacer para ser amada es olvidarme de mí, abandonarme dejando partes mías en las tinieblas de mis cavernas.
He aprendido también, a aceptar y abrazar mi humanidad, para que cuando mi cuerpo denuncia algo de mí que no he podido escuchar de otra manera y “duele”, necesito hacer una pausa y detenerme a escucharlo....

He aprendido...

Hacer un gran esfuerzo



Hacer un gran esfuerzo es una situación combativa. En cuanto te pones a pelear, te pones a resistir.
En cuanto haces un esfuerzo, te pones defensivo. La defensa bloquea.
Solamente extenderte con naturalidad para tomar la cosa siguiente y atraerla hacia ti y moverte con ella de forma muy uniforme, es una situación de aceptar.


John-Roger. de: El Tao del Espíritu

lunes, 19 de septiembre de 2011

Las Prisas

Uno de los mayores obstáculos para la Paz Interior son las prisas: esa sensación de no tener tiempo para nada.
Vivir en el Presente, donde no existe el tiempo, donde podemos cambiar la perspectiva del tiempo, tenemos todo el tiempo del mundo en nuestra mano.
De vez en cuando, es bueno pararse durante un momento, hacer una pausa y unas cuantas respiraciones profundas y repetirse interiormente y de forma deliberada, lentamente:

"En este momento, tengo todo el tiempo del mundo".



Mundo Pacìfico


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viernes, 16 de septiembre de 2011

Sigo en pie...


Sigo en pie



«Estoy muy lejos de plantear mi felicidad en base a los bienes materiales y sigo siendo capaz de disfrutar lo que tengo sin caer en la desesperanza por obtener aquello de lo que carezco»


Ampliar ImagenMe siento, a estas alturas de la vida, casi igual que cuando era joven. Mis propósitos, afanes, preocupaciones, planes, ilusiones, temores, limitaciones, aspiraciones y aficiones tienen, en lo general, las mismas características que en aquellos tiempos.

Estoy muy lejos de plantear mi felicidad en base a los bienes materiales y sigo siendo capaz de disfrutar lo que tengo sin caer en la desesperanza por obtener aquello de lo que carezco.
Tengo la fortuna de apreciar y dimensionar lo que me rodea y vivo en armonía con lo que soy capaz de generar por medio de mi trabajo diario.
Sigo esforzándome diariamente por ganarme el cariño y respeto de mi familia, amigos y compañeros de trabajo, pues siempre he sabido que los amores se mantienen y crecen a la luz de la devoción y cariño con el que se cuidan y bien les hace regarlos frecuentemente con agua del corazón.
Mantengo vivos mis amores, los pasados y los presentes, porque ellos me dan la energía para seguir caminando.
Conservo los afectos de mis amigos en el reducto interno que para cada uno he ido formando a través de los años y lo cuido como un espacio que a perpetuidad y por derecho a cada uno corresponde.
Guardo un especial agradecimiento a todos aquellos que han aportado con generosidad un pedacito de su alma y su corazón contribuyendo a hacer de mi lo que soy ahora y lo que seré mañana.
Uso como energía pura la confianza que tuvieron y tienen en mi quienes me han ayudado a formarme durante todos estos años; Esas personas que estuvieron conmigo durante mis años niños, mis años jóvenes y mis años adultos, y que, en conjunto me han preparado, espero, para vivir bien mis años viejos que pronto habrán de venir.
Tengo presente a mis antepasados quienes me ofrecieron sus hombros para que mis pies comenzaron su trayecto y cuido que mi par de piernas sean fuertes para que se apoyen en ellas los pasos de quienes de mi nacieron.
Procuro que mis pies se conserven firmes y en contacto con el piso, aunque es frecuente que mi imaginación se de el lujo de volar y de soñar con un armonioso hoy y un mejor mañana.
Cuando en mi existe frío, producto de las lejanías, desavenencias y desencuentros con mis semejantes, llamo a la hoguera de mi corazón para que me fortalezca, y le pido que me de el calor que me permita asumir mis culpas para saber pedir perdón.
Y cuando recibo por cualquier motivo la disculpa ajena, trato de ser de fácil perdón y olvido. Bastante penitencia paga quien asume su culpa como para se cometa el exceso de hacerle el momento más difícil.
Procuro vivir en paz conmigo mismo pues se bien que no se puede ofrecer tranquilidad cuando uno mismo no la tiene para si.
Sé que para volar solamente se requiere dar fuerza a las alas de nuestra imaginación y tomar rumbo hasta donde la nada existe.
Sueño con una vejez acompañada, en donde la mano de ella sea mi guía y donde la mía sea su sostén.
Quiero repetirme en cada acto de quienes buscan una forma digna de vivir y que sus afanes impregnen mi alma para seguir adelante y vivir cada día como manda Dios.
Quiero tener algún día el privilegio de llegar hasta lo más alto, donde el espíritu tiene su fortaleza y nuestra fe su razón de ser.

Jorge Luis Borges

Es mi mejor amiga y mi peor enemiga... se llama ANSIEDAD


Esta situación cotidiana nos permite realizar una analogía con los sistemas de "alarma" que también tenemos los seres animados.

Como otros animales, los humanos poseemos un sistema rápido y automático de respuesta ante el peligro: la reacción de miedo.
Cuando observamos en nuestro entorno un estímulo amenazante, se activa en nuestro cerebro una central de alarma: la amígdala.
A partir de ella se dispara una respuesta que compromete a nuestro organismo en su conjunto para la huída o la defensa.
Este mecanismo primario, pero útil, gobierna muchas de nuestras reacciones frente al peligro.
Sin embargo, los seres humanos disponemos de un equipo más sofisticado para defendernos: la ansiedad.
El desarrollo del cerebro humano, y en particular de sus áreas prefrontales, expandió, entre otras, las capacidades de nuestra especie para revisar el pasado y escrutar el futuro.
Nuestro cerebro puede imaginar escenarios posibles en el futuro.
Puede también imaginar cosas que podrían haber sucedido en el pasado, aunque no sucedieron.
Puede simular mentalmente situaciones en detalle, sin necesidad de llevarlas a cabo.
Puede evaluar probabilidades y riesgos.
En resumen, puede crear realidades virtuales, con mayor facilidad que cualquier computadora.
Esta capacidad ha brindado a los seres humanos un arma para su defensa: anticipar y resolver antes de que ya sea tarde, prepararse antes de que el peligro esté presente.
Esa es la misión de la ansiedad.
Para entender la ansiedad, podemos compararla con un radar, o sea, un dispositivo que rastrea nuestro ambiente y nos avisa que una amenaza se aproxima.
Con el tiempo suficiente, podemos tomar nuestros recaudos para defendernos o escapar.
Pero es mucho más que un radar, es también un diario de bitácora, donde registramos las experiencias peligrosas vividas, y un mapa que nos guía, como un GPS hacia territorios seguros.
¿Pero qué puede pasar si este sistema funciona mal?
¿Qué ocurriría si esta alarma empieza a detectar peligros donde no los hay y evaluar los riesgos en exceso?
¿Qué consecuencias tendría el tomar recaudos por las dudas?
¿Y anticipar todo lo que puede salir mal sin poder parar?
Esto es lo que ocurre en los trastornos de ansiedad, los desórdenes psicopatológicos más comunes en nuestras sociedades.
Cuando experimentamos un ataque de pánico, nuestro radar nos indica que algo catastrófico está ocurriendo y nuestro cerebro reacciona con vehemencia.
En la ansiedad generalizada, no podemos parar de imaginar cosas malas que pueden suceder y las preocupaciones nos desbordan.
En el trastorno obsesivocompulsivo, sentimos que un picaporte puede albergar un virus mortal o que nuestros actos o pensamientos pueden tener consecuencias terribles para los demás.
En el estrés postraumático los efectos de hechos traumáticos vividos irrumpen en nuestra mente una y otra vez y nos hacen sentir que pueden repetirse en cualquier momento.
En las fobias, objetos u animales aparentemente inofensivos se vuelven intimidantes.
En la fobia social, los otros seres humanos se vuelven amenazantes.
El factor común es la evaluación exagerada y paralizante de los peligros del ambiente.
Otro rasgo común de tos desórdenes es la adopción de medidas de seguridad excesivas, como evitar ciertos lugares o situaciones, o revisar y repetir muchas veces actos o pensamientos.
Lejos de lograr reducir la ansiedad, estos recaudos desmedidos aumentan la vulnerabilidad de la persona, y nos trasforman en víctimas de nosotros mismos.
Como lo narró una y otra vez la popular historia de "Pedro y el lobo", que luego de tantas falsas alarmas, cuando el peligro real arremete, ni los otros ni nosotros las creemos ciertas y ni siquiera nos asomamos para ver qué pasa.

jueves, 15 de septiembre de 2011

Queridos Papá y Mamá


Queridos Papá y Mamá:


Ustedes saben que yo vivo pidiendo cosas. A veces son cosas tontas. Otras veces egoístas. En esta carta, les pido que me escuchen. Cuando estoy frente a ustedes he querido decir esto tantas veces y nunca me he atrevido. Ahora lo hago. Y estoy seguro de que ustedes sabrán entenderme. Si ustedes hacen casos de lo que les pido en esta carta, podremos lograr juntos un mejor ambiente de crecimiento para todos. Por favor, no boten esta carta, guárdenla. Y todas las veces que se sientan confundidos por la manera en que yo me comporto, léanla de nuevo. En ella encontrará la manera de comprenderme y la forma de tratarme. Yo sé que ustedes me quieren y desean lo mejor para mí. Yo también los quiero mucho.


1) No me consientan, yo sé muy bien que no puedo tener todo lo que pido. Sólo los estoy probando.
2) No tengan miedo de ser firmes conmigo. Yo lo prefiero, porque me hace sentir más seguro.
3) No utilicen la fuerza conmigo. Eso me enseña que sólo es el poder lo que cuenta.
4) No sean inconsistentes. Eso me confunde y me hace tratar de salirme siempre "con la mía".
5) No hagan promesas por salir de mí. Recuerden que me siento muy mal cuando no las cumplen.
6) No les hagan caso a mis provocaciones, a lo que diga o haga para molestarlos, ello me animaría a tratar de lograr más "éxitos" de esa índole.
7) No se alteren demasiado cuando digo que no les quiero. No lo siento así, pero deseo que se arrepientan por algo que me han hecho.
8) No hagan por mí lo que yo puedo hacer solo. Eso me hace sentir como un bebé, además de que así los ataría a mí.
9) no dejen que mis malos hábitos sean los que llamen su atención. Ello sólo me alienta a repetirlos.
10) No me corrijan delante de otras personas. Yo les haré más caso si hablamos a solas tranquilamente.
11) No traten de discutir sobre mi conducta en medio de un problema. Por alguna razón dejo de oír bien y mi cooperación se vuelve aún peor. Estoy de acuerdo en que se tomen las medidas necesarias, pero no vamos a hablar de ello hasta más tarde.
12) NO me hagan sentir que mis errores son pecados; yo tengo que aprender a no sentir que soy malo cuando cometo errores.
13) No me regañen constantemente, yo tendría que protegerme haciéndome el sordo.
14) No me pidan largas explicaciones por mi mala conducta. Yo realmente no sé por qué lo hice.
15) No pongan demasiado a prueba mi honradez. Me asusto fácilmente y me pongo a decir mentiras.
16) No se olviden que me gusta experimentar, así es como yo aprendo.
17) No me protejan de las consecuencias, yo necesito aprender a través de las experiencias.
18) No hagan mucho caso de mis pequeños malestares. Es posible que yo aprenda a disfrutar el tener poca salud si ello me procura más su atención.
19) NO me aparten cuando hago honestamente mis preguntas. Si lo hacen ustedes verán que dejaré de preguntarles y buscaré mi información en otra parte.
20) No contesten mis preguntas tontas o sin sentido. Sólo quiero que se ocupen de mí.
21) Nunca me sugieran ustedes que son perfectos e infalibles. Sufro un golpe demasiado duro cuando descubro que no son ni lo uno ni lo otro.
22) No se preocupen por el poco tiempo que pasamos juntos, todo depende de cómo lo pasamos.
23) No dejen que mis temores aviven sus ansiedades, de esa manera aumentan mi miedo. Muéstrenme que son valientes.
24) Recuerden que no puedo crecer sin una gran dosis de comprensión y estímulo. Pero no necesito decírselos ¿verdad?
25) Trátenme de la forma como tratan a sus amigos, así yo también seré su amigo. Recuerden que yo aprendo más de un modelo que de una crítica.


Los quiere, Su hijo

Ups!!! ... son tan sólo veinticinco (25) muchosss o pocosss  para aprender a Ser...
Sólo de UNO MISMO depende aprender...
Comenzando ya... AHORA !!!  Mané

miércoles, 14 de septiembre de 2011

Cada mañana


Cada mañana en África, sale el sol y se levantan las gacelas.

Saben que deberán correr más rápido que el león, más veloz o morirán.
Pero cada mañana también se levantan los leones.
Saben que deberán correr más rápido que la más lenta de las gacelas o morirán de hambre.

El dilema no es si eres león o gacela, la verdad es que cada mañana, cuando salga el sol, tendrás que correr más y mejor...

Sólo de Uno siempre depende y de nadie más!!!  Mané

lunes, 12 de septiembre de 2011

Animales - Imágen más antigua de la historia




Animales en una de las paredes de la Cueva de Chauvet, de aproximadamente el 10.000 a.c.; una  de las imágenes más antiguas de la historia

Los signos

Los signos importantes en la trayectoria de una persona hacia el futuro habitanen seis áreas generales, plantea Engel

La Inteligencia
las metas
la sociabilidad
la capacidad para la intimidad
la felicicidad
la bondad

 Confundir la razón con los sentimientos es un problema enorme !!!

jueves, 8 de septiembre de 2011

El mito de la caverna- Platón

El mito de la caverna (República, VII)




El libro VII de la República comienza con la exposición del conocido mito de la caverna, que utiliza Platón como explicación alegórica de la situación en la que se encuentra el hombre respecto al conocimiento, según la teoría explicada al final del libro VI.

El mito de la caverna

I - Y a continuación -seguí-, compara con la siguiente escena el estado en que, con respecto a la educación o a la falta de ella, se halla nuestra naturaleza.

Imagina una especie de cavernosa vivienda subterránea provista de una larga entrada, abierta a la luz, que se extiende a lo ancho de toda la caverna, y unos hombres que están en ella desde niños, atados por las piernas y el cuello, de modo que tengan que estarse quietos y mirar únicamente hacia adelante, pues las ligaduras les impiden volver la cabeza; detrás de ellos, la luz de un fuego que arde algo lejos y en plano superior, y entre el fuego y los encadenados, un camino situado en alto, a lo largo del cual suponte que ha sido construido un tabiquillo parecido a las mamparas que se alzan entre los titiriteros y el público, por encima de las cuales exhiben aquellos sus maravillas.

- Ya lo veo-dijo.

- Pues bien, ve ahora, a lo largo de esa paredilla, unos hombres que transportan toda clase de objetos, cuya altura sobrepasa la de la pared, y estatuas de hombres o animales hechas de piedra y de madera y de toda clase de materias; entre estos portadores habrá, como es natural, unos que vayan hablando y otros que estén callados.

¡Qué extraña escena describes -dijo- y qué extraños prisioneros!

- Iguales que nosotros-dije-, porque en primer lugar, ¿crees que los que están así han visto otra cosa de sí mismos o de sus compañeros sino las sombras proyectadas por el fuego sobre la parte de la caverna que está frente a ellos?

- ¿Cómo--dijo-, si durante toda su vida han sido obligados a mantener inmóviles las cabezas?

- ¿Y de los objetos transportados? ¿No habrán visto lo mismo?

- ¿Qué otra cosa van a ver?

- Y si pudieran hablar los unos con los otros, ¿no piensas que creerían estar refiriéndose a aquellas sombras que veían pasar ante ellos?

- Forzosamente.

- ¿Y si la prisión tuviese un eco que viniera de la parte de enfrente? ¿Piensas que, cada vez que hablara alguno de los que pasaban, creerían ellos que lo que hablaba era otra cosa sino la sombra que veían pasar?

- No, ¡por Zeus!- dijo.

- Entonces no hay duda-dije yo-de que los tales no tendrán por real ninguna otra cosa más que las sombras de los objetos fabricados.
- Es enteramente forzoso-dijo.
- Examina, pues -dije-, qué pasaría si fueran liberados de sus cadenas y curados de su ignorancia, y si, conforme a naturaleza, les ocurriera lo siguiente. Cuando uno de ellos fuera desatado y obligado a levantarse súbitamente y a volver el cuello y a andar y a mirar a la luz, y cuando, al hacer todo esto, sintiera dolor y, por causa de las chiribitas, no fuera capaz de ver aquellos objetos cuyas sombras veía antes, ¿qué crees que contestaría si le dijera d alguien que antes no veía más que sombras inanes y que es ahora cuando, hallándose más cerca de la realidad y vuelto de cara a objetos más reales, goza de una visión más verdadera, y si fuera mostrándole los objetos que pasan y obligándole a contestar a sus preguntas acerca de qué es cada uno de ellos? ¿No crees que estaría perplejo y que lo que antes había contemplado le parecería más verdadero que lo que entonces se le mostraba?

- Mucho más-dijo.

II. -Y si se le obligara a fijar su vista en la luz misma, ¿no crees que le dolerían los ojos y que se escaparía, volviéndose hacia aquellos objetos que puede contemplar, y que consideraría qué éstos, son realmente más claros que los que le muestra .?
- Así es -dijo.
- Y si se lo llevaran de allí a la fuerza--dije-, obligándole a recorrer la áspera y escarpada subida, y no le dejaran antes de haberle arrastrado hasta la luz del sol, ¿no crees que sufriría y llevaría a mal el ser arrastrado, y que, una vez llegado a la luz, tendría los ojos tan llenos de ella que no sería capaz de ver ni una sola de las cosas a las que ahora llamamos verdaderas?
- No, no sería capaz -dijo-, al menos por el momento.
- Necesitaría acostumbrarse, creo yo, para poder llegar a ver las cosas de arriba. Lo que vería más fácilmente serían, ante todo, las sombras; luego, las imágenes de hombres y de otros objetos reflejados en las aguas, y más tarde, los objetos mismos. Y después de esto le sería más fácil el contemplar de noche las cosas del cielo y el cielo mismo, fijando su vista en la luz de las estrellas y la luna, que el ver de día el sol y lo que le es propio.
- ¿Cómo no?
- Y por último, creo yo, sería el sol, pero no sus imágenes reflejadas en las aguas ni en otro lugar ajeno a él, sino el propio sol en su propio dominio y tal cual es en sí mismo, lo que. él estaría en condiciones de mirar y contemplar.
- Necesariamente -dijo.
- Y después de esto, colegiría ya con respecto al sol que es él quien produce las estaciones y los años y gobierna todo lo de la región visible, y que es, en cierto modo, el autor de todas aquellas cosas que ellos veían.
- Es evidente -dijo- que después de aquello vendría a pensar en eso otro.

- ¿Y qué? Cuando se acordara de su anterior habitación y de la ciencia de allí y de sus antiguos compañeros de cárcel, ¿no crees que se consideraría feliz por haber cambiado y que les compadecería a ellos?

- Efectivamente.

- Y si hubiese habido entre ellos algunos honores o alabanzas o recompensas que concedieran los unos a aquellos otros que, por discernir con mayor penetración las sombras que pasaban y acordarse mejor de cuáles de entre ellas eran las que solían pasar delante o detrás o junto con otras, fuesen más capaces que nadie de profetizar, basados en ello, lo que iba a suceder, ¿crees que sentiría aquél nostalgia de estas cosas o que envidiaría a quienes gozaran de honores y poderes entre aquellos, o bien que le ocurriría lo de Homero, es decir, que preferiría decididamente "trabajar la tierra al servicio de otro hombre sin patrimonio" o sufrir cualquier otro destino antes que vivir en aquel mundo de lo opinable?

- Eso es lo que creo yo -dijo -: que preferiría cualquier otro destino antes que aquella vida.

- Ahora fíjate en esto -dije-: si, vuelto el tal allá abajo, ocupase de nuevo el mismo asiento, ¿no crees que se le llenarían los ojos de tinieblas, como a quien deja súbitamente la luz del sol?

- Ciertamente -dijo.

- Y si tuviese que competir de nuevo con los que habían permanecido constantemente encadenados, opinando acerca de las sombras aquellas que, por no habérsele asentado todavía los ojos, ve con dificultad -y no sería muy corto el tiempo que necesitara para acostumbrarse-, ¿no daría que reír y no se diría de él que, por haber subido arriba, ha vuelto con los ojos estropeados, y que no vale la pena ni aun de intentar una semejante ascensión? ¿Y no matarían; si encontraban manera de echarle mano y matarle, a quien intentara desatarles y hacerles subir?.
- Claro que sí -dijo.
III. -Pues bien -dije-, esta imagen hay que aplicarla toda ella, ¡oh amigo Glaucón!, a lo que se ha dicho antes; hay que comparar la región revelada por medio de la vista con la vivienda-prisión, y la luz del fuego que hay en ella, con el poder del. sol. En cuanto a la subida al mundo de arriba y a la contemplación de las cosas de éste, si las comparas con la ascensión del alma hasta la. región inteligible no errarás con respecto a mi vislumbre, que es lo que tú deseas conocer, y que sólo la divinidad sabe si por acaso está en lo cierto. En fin, he aquí lo que a mí me parece: en el mundo inteligible lo último que se percibe, y con trabajo, es la idea del bien, pero, una vez percibida, hay que colegir que ella es la causa de todo lo recto y lo bello que hay en todas las cosas; que, mientras en el mundo visible ha engendrado la luz y al soberano de ésta, en el inteligible es ella la soberana y productora de verdad y conocimiento, y que tiene por fuerza que verla quien quiera proceder sabiamente en su vida privada o pública.
- También yo estoy de acuerdo -dijo-, en el grado en que puedo estarlo.

Según la versión de J.M. Pabón y M. Fernández Galiano, Instituto de Estudios Políticos, Madrid, 1981 (3ª edición

martes, 6 de septiembre de 2011

El miedo y el enojo

El Miedo y el Enojo son emociones muy comunes en nuestra vida y a veces se manifiestan de forma sutil.
El Miedo se manifiesta como ansiedad, preocupación, estrés; el enojo se manifiesta como frustración, irritabilidad, impaciencia.

Nuestra cultura nos ha enseñado que debemos esconder o no sentir o sentirnos avergonzados y arrepentidos.
El enojo es una emoción destructiva que nos afecta en la salud, en las relaciones y cuando la reprimimos, no la expresamos, nos destruye; la guardamos y genera contracciones en el cuerpo que pueden llegar a enfermarnos.
Es común en los que andan el camino de la espiritualidad, el negar, esconder, evadir, reprimir esta energía del enojo.
Y quizás por eso, a pesar de meditar y procurar tener pensamientos positivos, aun así no se sienten plenos.
La otra opción es expresar este enojo.
Entonces nos quejamos, reclamamos, peleamos, luchamos y lo que sucede es que lastima y a veces destruye relaciones y luego viene el proceso de sentirnos culpables y avergonzados.
Entonces:

La represión nos lastima a nosotros mismos, nos enferma, y la expresión hace que lastimemos y que se destruyan nuestras relaciones.
El miedo es una emoción que casi siempre está detrás de todas las emociones, especialmente detrás del enojo. En algún momento aprendimos o creímos que enojarnos nos daría más poder y sentir miedo nos dejaba en posición vulnerable.
Miedo a perder, a que no me quieran, a que salga mal algo, a pedir por lo que necesito, a que pase algo que pierda el control, a que me ignoren.
Hay una tercera opción, muy poco explorada.
La otra opción es SENTIR, validar, reconocer, darme un espacio para expresar esa energía sin tener que vomitársela a otro.
Es ver qué está pasando en el cuerpo cuando siento las emociones. ... Ohhhhhh !!!


¿Cómo hacer para transformar una energía tan intensa como el enojo sin lastimar a otros y sin lastimarme a mí mismo?

Entonces me pregunto ¿qué sucede en mi cuerpo cuando me enojo?
Y me conecto con mi cuerpo, sin juzgar, sin criticar, dándole la bienvenida a esa parte de mi que he ignorado y permitiéndole a mi cuerpo sentir esa energía.
Si quiere gritar, se lo permito… sino puedo… entonces me imagino gritando y de esa manera permito que se mueva esa energía estancada.
Estamos hechos de una infinita sabiduría, de una gran inteligencia. Simplemente confía en tu cuerpo y acompáñalo a sentir, el te mostrara el camino y te revelara lo que necesites.

Yo....  yo ya comencé  y  AHORA !!!  Mané


Toy harta de  tiiiiiiiiiiiiiiiii  y muy enojadaaaaaaaaaaaaaaa !!!
Mané
 Ya me siento mejor ... más liberada
y vos ...
cuando???

El miedo



DEFINICION DE MIEDO


La palabra miedo proviene del término latino metus.
Se trata de una perturbación angustiosa del ánimo por un riesgo o daño real o imaginario.
El concepto también hace referencia al recelo o aprensión que alguien tiene de que le suceda algo contrario a lo que desea.
El miedo es una emoción que se caracteriza por un intenso sentimiento habitualmente desagradable, provocado por la percepción de un peligro, ya sea presente o futuro, real o supuesto. El miedo es una de las emociones primarias que se deriva de la aversión natural a la amenaza, presente tanto en los animales como en los seres humanos.
Según el enfoque de la biología, el miedo es un esquema adaptativo y supone un mecanismo de supervivencia y de defensa que permite al individuo responder ante situaciones adversas con rapidez y eficacia.
Para la neurología, el miedo es una forma común de organización del cerebro primario de los seres vivos, con la activación de la amígdala situada en el lóbulo temporal.
Desde el punto de vista de la psicología, el miedo es un estado afectivo y emocional, necesario para la adaptación del organismo al medio.
En cuanto al aspecto social y cultural, el miedo forma parte del carácter de una persona u organización social; por lo tanto, se puede aprender a no temer.
El miedo aparece en el arte como una forma de entretenimiento. Por eso constituye un género narrativo (como los cuentos o las novelas de miedo) y un genero cinemaográfico (el cine de terror) por sí mismo.


El miedo es una reacción natural ante un estímulo adverso. Es una emoción primaria que se deriva de la aversión natural al riesgo o la amenaza, muy útil por cierto desde un punto de vista evolutivo, pues permite a los organismos reaccionar de forma adecuada ante el peligro.
Es interesante que seamos capaces de distinguir la existencia de dos tipos fundamentales de miedo.
Por una parte tenemos un miedo al que podemos considerar innato, y que se corresponde con el instinto de conservación que manifiestan todos los animales desde el momento de su nacimiento.
Este tipo de miedo instintivo se activa por ejemplo ante la visión de potenciales depredadores, o mediante la escucha de sonidos fuertes.
El otro tipo de miedo se conoce con el nombre de miedo condicionado o aprendido, y resulta ser, con diferencia, el que tiene una mayor presencia en los individuos.
Son múltiples las estructuras cerebrales implicadas en ambos tipos de miedo, teniendo una gran importancia regiones tanto corticales como subcorticales. La participación de las regiones corticales en el establecimiento del miedo innato es mínima, y tampoco resultan necesarias para el establecimiento del miedo condicionado, lo que nos indica que el fenómeno del miedo tiene principalmente una base inconsciente.
Sin embargo, el papel regulador que muestran las regiones corticales en el proceso es de gran importancia, ya que actúan modulando las reacciones subcorticales, verdaderas promotoras de la sensación, pudiendo incrementar su intensidad o inhibir parcialmente su actividad.
Además de las cortezas sensoriales responsables de la valoración del estímulo y la posterior modulación de la respuesta (corteza visual, olfatoria, auditiva, etc.) hemos de tener en consideración al hipocampo.
Esta estructura se halla ubicada en el borde medial de la corteza cerebral, que al girar sobre sí misma en el lóbulo temporal medial adquiere una forma característica que recuerda a un caballito de mar (de ahí su nombre).
El papel del hipocampo es fundamental, ya que resulta imprescindible en el establecimiento de la memoria. De esta forma, los individuos pueden retener situaciones, entornos o cualquier tipo de contexto en el que el peligro se halle presente en mayor o menor medida.
El recuerdo de estas situaciones o el reconocimiento del entorno negativo pueden disparar la sensación de miedo, de tal manera que el individuo podrá iniciar acciones evasivas antes de que tenga lugar la aparición del peligro real.
Sin embargo, la piedra angular del fenómeno del miedo se ve representada por una estructura con forma de almendra que recibe el nombre de amígdala (por favor, no confundir con el tejido linfoide que a algunos le extirparon en la tierna infancia).
Esta estructura se halla situada en la región dorsomedial de lóbulo temporal, y su implicación en los fenómenos del miedo incluye tanto las respuestas rápidas programadas de forma innata como los mecanismos propios del miedo condicionado.

lunes, 5 de septiembre de 2011

Los Manipuladores

Los manipuladores hacen trampa… ¡Huí!


Nadie zafa de algún vínculo en el el otro nos puede.
Tiene influencia sobre nosotros, nos induce a tomar decisiones, impone su voluntad sobre la nuestra.
Y lo peor es que, la mayoría de las veces, ¡no nos damos cuenta!

Es que "el manipulador consigue sus objetivos mediante la seducción. Dirige la voluntad de la víctima, abusando de su sensibilidad y vulnerabilidad", dicen la psicóloga Gloria Husmann y la socióloga Graciela Chiale, autoras del libro "La trampa de los manipuladores", de la Ed. Del Nuevo Extremo.
"La manipulación es siempre una agresión hostil", aseguran. Es un ejercicio solapado, tortuoso, arbitrario y abusivo del poder. "Por medio de la manipulación, un individuo puede destruir a otro, dado que se trata de una verdadera intrusión en su psiquismo.

¿Cómo advertir que estamos bajo la influencia de un manipulador?
Agarrá un cuaderno y anotá.
Reflexioná sobre algunas cuestiones que proponen Husmann y Chiale en su libro.
Tratá de responder con sinceridad para mejor el resultado de esta autoevaluación.

* No soy tan espontánea como antes.
* Siento que he perdido el entusiasmo.
* En su presencia, no puedo sentirme relajada.
* Siento que he perdido la confianza en mí misma.
* Me siento en un estado de confusión.
* Padezco una sensación de carencia o vacío interior.
* Me desconozco a mí misma.
* Siento ansiedad y/o frustración.
* Dudo lo aceptado de mi propio pensamiento.
* Me siento en un círculo vicioso de pensamientos culpógenos.
* Siento que he perdido la aptitud para ocuparme de otras relaciones interpersonales.
* Siento una voz crítica interior de autocensura.
* Siento deseos de escapar. Tengo la sensación de estar como congelada, paralizada.
* Tengo temor a enloquecer.

Si te ves reflejada en la mayoría de las afirmaciones, estás en zona de riesgo.

Dr. Arieh Eldad - Julio 2011

CIDIPAL


Probablemente lo que lean a continuación les resulte increíble, pero esto ocurre en Medio Oriente.
Consideré que era importante reenviar esto para llegar a una mejor comprensión de lo que Israel debe soportar día tras día.
Jugué un papel decisivo en el establecimiento del Banco Nacional Israelí de Piel, que es el más grande en el mundo.
El Banco Nacional de Piel almacena piel para necesidades diarias, así como también para tiempos de guerra o situaciones de víctimas masivas.
Ese banco de piel tiene su sede en el Hospital Universitario Hadassah de En Kerem, en Jerusalén, donde me desempeñé como Director de Cirugía Plástica.
Así fue como me solicitaron proporcionar piel para una mujer árabe de Gaza, hospitalizada en el Hospital Soroka de Beer Sheba, luego de que su familia la quemara.
Es común que esas atrocidades ocurran entre familias árabes cuando las mujeres son sospechadas de mantener alguna aventura amorosa.
Proporcionamos todos los homos injertos necesarios para su tratamiento.
Fue tratada con éxito por parte de mi amigo y colega, el Prof. Lior Rosenberg, y luego fue dada de alta para regresar a Gaza.
Fue invitada, incluso, a realizarse seguimientos regulares en la clínica ambulatoria de Beer Sheba.
Un día, esa mujer fue atrapada en el cruce fronterizo vistiendo un cinturón suicida.
Tenía la intención de hacerse explotar en la clínica ambulatoria del hospital donde le habían salvado la vida.
Aparentemente, su familia le había prometido que, si hacía lo que le pedían, la perdonarían.
Este es sólo un ejemplo de la guerra entre judíos y musulmanes en la Tierra de Israel.
No es un conflicto territorial.


Es un conflicto de civilización, o mejor dicho, una guerra entre la civilización y la barbarie.
Bibi (Netanyahu) lo entiende, Obama no.


Nunca escribí antes pidiendo que por favor reenvíen esto, de modo que la mayor cantidad de gente posible que pueda entender el Islam radical y lo que le espera al mundo si esto no se detiene.

domingo, 4 de septiembre de 2011

Sigue siempre a tu corazón !!!



Sigue Siempre a tu corazón !!! Mané


La ley sin amor, te esclaviza
La inteligencia sin amor. te hace perverso
La Justicia sin amor. te hace implacable
La diplomacia sin amor, te hace hipócrita
El éxito sin amor, te hace arrogante 
La riqueza sin amor, te hace avaro
la docilidad sin amor, te hace servil
La pobreza sin amor. te hace orgulloso
La belleza sin amor, te hace ridículo
La verdad sin amor, te hace hiriente
La autoridad sin amor, te hace tirano
El trabajo sin amor, te hace esclavo
la política sin amor, te hace ególatra
La fe sin amor, te hace fanático
La vida sin amor, no tiene sentido


Anónimo



sábado, 3 de septiembre de 2011

El Amor



El Amor es eterno. Una vez que ha amado a alguien,

lo ama para Siempre.

Es muy difícil en nuestra existencia tridimensional

concebir el amor sin posesión.

Mi imagen del Amor es la de una mano abierta donde

el amante puede ir y venir como un pájaro... en

libertad !!! 

En esa libertad se encuentra el verdadero amor y

respeto

En esa libertad está la dignidad y la plenitud de cada

momento vivido intensamente.

El amor nada tiene que ver con reglas de juego, o

formas de manipular, atraer o controlar.

El amor no es una técnica para mejorar el rendimiento

sexual, o la justificación de culpar, juzgar o

entregarse.

El amor no es un montaje para gratificar el ego en el

afán de justificar una necesidad o el miedo a la

soledad, que solo traen consigo la dependencia y la

explotación.

No es excusa para la posesión, la exclusividad y el

separatismo, ni es tampoco un encuentro psicológico,

un proceso analítico o un laboratorio biológico.



Y, por último, el verdadero amor no es escapista

El amor es un proceso que despierta el conocimiento

interior, es una manera de aprender la cooperación y

el respeto por la individualidad.

El amor enseña a mostrar más amor en una

experiencia válida, basada en la igualdad de la

diferencia y el propósito elevado'

El amor en sí  alínea con las leyes superiores

bendiciendo, compartiendo y expandiéndose.

Refleja un verdadero compromiso con la vida y con

los seres, mediante un compromiso alerta e iluminado

con el Yo.

El amor es un campo pragmático psico-espiritual

Las relaciones son el campo de prueba del amor, el

puente entre el deseo y la compasión.

Ellas estimulan, equilibran y nutren

Hay que responderse sinceramente...

Como veo yo a otra persona?

Cuan profundos son mis encuentros con otras

personas?

Cuanto revelo en mí a otros?

Puede que la relación sea de amistad o se muestre

como un encuentro de fuerzas paralelas,

completamente y opuestas, o quizás sea una relación

apasionadamente sexual y emocional, o que

promueva el desarrollo, la expansión, el juego y el

compartir, esa relación que incluye lecciones

kármicas como son el perdón y la empatía, la falta de

egoísmo, la creatividad y la autenticidad.


Nuestra búsqueda en cada una de ellas es para

encontrar la identidad, el poder y ese elemento de

fusión que lleva a la concreción y a la participación

conjunta de una visión. 

Ninguna relación puede existir sin una visión en

común. En esta visión hay una danza de fuerzas

jugando desde adentro hacia afuera, interactuando y

entremezclándose.

En la amistad -la forma más pura y elevada del amor-

siempre existe la igualdad, el dar incondicional y en

ella no se compra ni se trafica con el amor

Existe una aceptación total del otro tal como es, sin

exigir cambios

Para que las relaciones puedan existir como una

fuerza dinámica y consciente, tiene que haber un

reconocimiento de fronteras


Es importante saber cuando estar juntos y cuando

separados

Necesitamos refinar nuestro discernimiento para que

incluya los límites tan delicados entre la realidad

subjetiva y personal y la realidad objetiva

Necesitamos reconocer y proveer un espacio  sagrado

para el individuo y un espacio sagrado para la

relación

El bienestar de la pareja jamás debe sobreponerse al

bienestar del individuo


Cuando deja de haber alegría y libertad debemos

tener el coraje de separarlos caminos

La libertad tiene un valor más alto que el amor

Si empezamos a notar que se ha establecido la rutina

y la monotomía. o que estamos repitiendo patrones

emocionales de rechazo o traición, quiere decir que la

relación ha dejado de sernos útil

Si existe amor, la otra parte será inmensamente

beneficiada con nuestro cambio y sentirá los efectos

sin crear grandes discusiones o posteriores enredos

emocionales dignos y desmoralizantes

Hay muchas maneras de efectuar esos cambios y

todas son apropiadas

El elemento más importante es la actitud, el porqué

de lo que hace y cómo lo hace.

Puede alejarse físicamente, retirar emocionalmente su

energía o dirigirla hacia otro lado, también puede

utilizar la fórmula alquímica para purificar las energías

dentro de la situación y manifestar la armonía que

esta buscando, de acuerdo con la ejecución del plan

divino en cada una de sus vidas

Las relaciones son una pequeña muerte. Y la muerte

del pequeño Ser es la última Alquimia

Las relaciones son un ensayo general para la vida

eterna

Cada uno va escribiendo su historia cada día

Cada uno va escribiendo su historia cada día. Uno aprende que toda acción mala trae consecuencias malas, tarde o temprano. Y la verda...