domingo, 24 de diciembre de 2017

El amor acrisola al amor.


Si no quieres sufrir, renuncia a amar, esa es la prueba más convincente que amamos.
El amor acrisola al amor.
Y uno sola, sufre, ama y vive, es inseparable estas tres realidades, sin importar su orden.
Aprendí a amar, a fuego, a amar incondicionalmente a cada uno de mis hijos.
Ni el vivir ni el sufrimiento y el vivir tiene otro sentido.
Es ser más allá de ellos, es recobrar las fuerzas.
Es ser el repicar de la campana, el corazón latiendo.
Es sentir los cielos, el milagro y el lucero.
Es ser el aliento dando vida, creciendo en nuestro ser al niño Dios en el alma.
Es dar a luz al hijo y ser la madre.
Y ser la realidad de la promesa ofreciendo con y por amor, el corazón solo inclinada a Dios.


Mis amados hijos Pao y Gonzi


Manè Castro Videla
Hija, Mujer, Madre y Amante de Dios








Publicar un comentario

Llorona -Así cantábamos en el salón de música de la calle Tacuarí-

Llorrona con aroma a puro y bocanada lenta con el picor del ardor de la garganta del trago a la copa de El Fundador y la ...