viernes, 23 de noviembre de 2018

Solo... solo adiós!



Lejos de ser una distorsión platónica-aristotélica
y estoica del pensamiento.
Uno sigue insistiendo en hilvanar las letras de colores.
De ser más allá de toda demanda y sustraerse...
¡¿Cómo hace uno para desprenderse del dolor que muerde?!
De los recuerdos en que uno queda en el medio de toda dimensión, hundida.
Hundida en las protestas contra todas las fuerzas,
que nos pone en fuga...
Y nos deja en la dolorosa letra en carne viva,
trastornando la percepción...
Y nos deja maldiciendo...
Maldiciendo lo prometido.
Maldiciendo tus mentiras y traiciones.
Arrastrándome al borde del vacío
la inocencia del ser...
A esta experiencia terrible de vértigo,
a esta angustia
que habla de ese deseo y demanda de Libertad.
A esta obsesión de libertad y muerte
de voluntad, de deseo...
Librándome...
Desprendiéndome ciega
en los umbrales de ti.
cada vez que empuño la pluma,
contra tu vil cobardía
borrando el dolor de todos los tiempos
imposible de soportar.

Mané Castro Videla






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