sábado, 13 de agosto de 2011

Mentiras


La mentira es una forma de eludir la realidad y por tanto la responsabilidad que tendría el afrontar la verdad de alguna cosa. Muchos trastornos psicológicos llevan asociada la mentira como forma de evitación de circunstancias.
Sin embargo a la larga si llega a convertirse en hábito, puede suponer un trastorno psicologico considerable.
La mentira puede hacer daño al destinatario pero en última instancia a quien más perjudica es al mentiroso, ya que le convierte en una persona poco fiable, indigna de confianza y carente de crédito.
Desde que nacemos y nos comenzamos a relacionar con los demás comenzamos a ser conscientes de las repercusiones que tiene en los demás nuestra conducta.
 Y hay dos formas de afrontar esa conducta de relacionarnos con los demás:
Afrontando o huyendo !!!
Las cuatro Tipos de mentiras:

1.La hecha en forma esporádica (todos alguna vez mentimos) y espontánea (¿Hay mentiras piadosas?
 Esa es la pregunta que todos nos hacemos, y quien justifica la mentira hace suya la frase de que "el fin justifica los medios")
2.La evolutiva, que comienza en la niñez y es reforzada por los padres/madres (de niño)
3.La que se dice como producto de un padecimiento sintomático (para obtener atención gracias a la creación de un falso personaje que nos dá brillo y es para mejorar nuestra propia autoestima, inventando logros y consecuciones personales )
4.La efectuada como conducta repetitiva. Esta es la mitomanía, en la que se vive para y por la mentira. es la complicada y la que lleva a la mentira compulsiva



Porque mentimos?

1.Determinadas personas, en algún momento, aprenden a eludir sus responsabilidades mintiendo. Si lo realizan durante mucho tiempo, la mentira termina convirtiéndose en hábito, apareciendo de este modo un trastorno psicologico serio que le impide controlar su comportamiento, donde la mentira acaba dominando al individuo.
2.La mentira se da también porque el sujeto obtiene cierto placer, se siente de alguna forma más listo que los demás.
El hecho de correr cierto riesgo favorece la aparición de una elevación de adrenalina y cierto placer asociado al riesgo.
Recibe el beneficio secundario que supone el no afrontar el acto realizado.
Sin embargo cada mentira, además puede llevar asociada que la persona se vea obligada a unirla con otras nuevas.
 Por ejemplo, una persona dice a su doctor que le duele el estómago para evitar acudir a su trabajo. El médico le remite al especialista y éste le realiza una prueba muy dolorosa que consiste en introducir un tubo por la garganta hasta el intestino. Finalmente la conducta ficticia inicial lleva al paciente a un dolor real de garganta y a lo mejor a la pérdida de su trabajo si su jefe descubre el invento.
3.También otra causa está relacionada con la autoestima. Llevados por la inseguridad y desconfianza en nuestra capacidad de ser aceptados tal como somos, podemos caer en la tentación de adornar aquí y allá nuestra historia y nuestras habilidades de forma que causemos una impresión favorable en las demás personas.
 Esta es quizás el origen de la mentira que más se está generalizando en nuestro tiempo en la que la imagen superficial y la búsqueda de estereotipos y cliches socialmente aceptados se está imponiendo.
Mentir es un recurso fácil de valer sin tener que pasar por esfuerzos ni penurias, aunque el precio que se corre es la posibilidad de ser descubierto.
 En esto sucede algo similar a la persona que lanza rumores falsos para disminuir a las personas que envidia: puede ser descubierto y la conducta desvelada, ir en su contra desprestigiándolo ante a los que quería influir.

La mentira que busca impresionar para mejorar la autoestima (siguiendo a Jose Luis Catalán, COP,2005) se puede transformar en un trastorno de la personalidad que podríamos llamar 'seudologia fantástica' que es una compulsión a imaginar una vida, unos acontecimientos y una historia en base a causar una impresión de admiración en los espectadores o en las personas que nos escuchan.
Este afán por impresionar esta basado en la imperiosa necesidad de resultar valiosos e geniales por medios tramposos ya que por los medios naturales y habituales de la simpatía y de la espontaneidad se duda de poder conseguirlos.


Refleja, por un lado, la ambición de ser dignos de amor, de admiración y "ojito derecho" de los demás como antes de ser destronamos por el proceso de maduración lo éramos de los padres; por otro lado, se pone de manifiesto nuestra profunda duda de no ser dignos de ser admirados o queridos en base a la distancia, la dureza, el aislamiento y la falta de adaptación que sufrimos, que asemejan pruebas de algún tipo de discapacidad.


El mentiroso fantasioso coge el atajo de robar atención y aprecio de los demás por la vía del fácil engaño (las palabras son cómodos sustitutos de los hechos) en vez de por su Ser-sincero, tal vez mucho mas modesto de lo que su ambición soporta.
A veces la propia conducta del individuo genera un comportamiento que tiende a confirmar la mentira:
Se imagina un gran literato o poeta, lo dice y además busca poemas, los copia, los parafrasea y los da a conocer diciendo que son suyos.
Copia un cuadro diciendo que tiene dotes de pintor/a y lo que ha hecho es una sofisticada tecnica de copiado.
La historia está llena de grandes farsantes que han sido descubiertos tarde o temprano.
No se conforma con ser una persona cualquiera -tal vez se vería a sí misma con excesivo desarraigo-, sino que desea ser siempre una personalidad de primera magnitud, de esas que los demás admiramos embelesados y envidiosos.
Lo que nos gustaría hacer, lo que en ensueños nos prometemos, lo que según nuestros cálculos inflados seguramente nos pasará puede hacernos correr tanto en el tiempo que disfrutemos precipitadamente de lo que todavía no somos, y ello nos prepara mal para el naufragio de nuestros ilusiones durante el transcurso despiadado de la vida. Este tropiezo no le sucede a quien su mirada alcanza al escalón de arriba sólo cuando ha mirado bien que ha subido el actual.
El problema del llamado "pseudólogo" (JL Catalán) es que para mentir tanto y que no se note ha de hacer lo mismo que un actor que representa un personaje y quiere resultar creíble: esforzarse tanto, como si uno fuera esa persona inventada, que realmente uno se confunda y olvide de quien es realmente.


Lo que debe plantearse el mentiroso es su misterioso desánimo, la progresiva languidez que simular produce en él.
Cada vez se dá cuenta que algo no prendeen los demás.
Su afán de caer bien produce el efecto contrario de que los demás se decepcionen, se sientan despreciados y se disgusten, generando una profunda desconfianza muy difícil de superar
(piénsese por ejemplo lo difícil que es olvidar que tu pareja te ha engañado, o te miente sistemáticamente)
La cura del mentiroso es sustituir la mentira por la búsqueda de la excelencia.
Reconociendo su necesidad de brillo y atracción dedicarse con firmeza a mejorar sus méritos verdaderos y su curriculum (profesionales, de cultura, relaciones interesantes, etc.) con suficiente persistencia (porque si ha caído en la mentira es por impaciencia), con paciencia -y a veces como una hormiguita y seguridad (garantizando con pruebas evidentes las suposiciones).
Jugar limpio, ser naturales, es el mejor camino para ser aceptados por los demás. Lo primero es que nos acepten aún siendo humildes y mediocres.
Una vez conseguida esta aceptación básica entonces se pueden intentar el asalto al mérito, que ya no será un mérito agresivo
(de esos que aunque la persona valga mucho nos da igual porque nos cae antipática) sino un afán de darnos más, de buscar una mayor cualidad, de jugar más fuerte, una activa entrega para participar, colaborar, sugerir y animar la vida familiar, los equipos de trabajo, los grupos de amigos o la excelencia profesional.

Así quedo
 cada vez que me mientes
y
te llenas de excusas
No asumiendo tus responsabilidades
No quiero ni deseo
que me ames así !
No me llenes de palabras
acompañala con acciones

No necesito tus regalos
no te confundas
eso, no a mí

Necesito
tu sincera companía

Son esas otras pequeñas cosas
es la llamada
la vista inesperada
el beso
el calor del abrazo
lo que si necesito
AHORA

Y... no tus excusas
que me duelen
lastiman
 dañan
e
insultan
mi inteligencia
pero
sobre todo
denigran el Amor
inmenso que siento por ti
y
me abraza Siempre
a la VIDA

Mané Castro Videla


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