martes, 7 de febrero de 2012

SONETO A JESUS CRUCIFICADO

No me mueve, mi Dios, para quererte
el cielo que me tienes prometido
ni me mueve el infierno tan temido
para dejarte por eso de ofenderte
Tu me mueves, Señor, muéveme el verte
clavado en la cruz y escarnecido
muéveme ver tu cuerpo tan herido
muéveme tus afrentas y tu muerte
Muéveme, en fin, tu amor, y en tal manera,
y aunque no hubiera infierno, te temiera
No me tienes que dar porque te quiera
pues aunque lo que espero no esperara,
lo mismo que te quiero te quisiera
ANONIMO -SIGLO XVI-


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