lunes, 17 de diciembre de 2012

EL FAUSTO DE GOETHE

Al igual que muchas grandes obras, reflejan los problemas de toda una humanidad, de todos los tiempos
donde los personajes y vidas se reflejan en nuestra propia realidad, en cada uno de nuestros entornos. Fausto puede demostrarnos que no somos un solo YO absoluto y completo, sino que dentro de nosotros se encuentran las virtudes y des
gracias de todos los tiempos del hombre. 

De alguna manera se puede explicar los diferentes comportamientos, de muchos extremos y tipos dentro de nosotros.
Lo esencial de esta obra es el eterno conflicto interno de los humanos: las necesidades, los instintos, los
placeres contra los deberes, la razón y la moral.
El representar todas estas características por medio de Mefistófeles o con el uso de los Ángeles se debe a que simplemente no hay nada mas simbólicamente opuesto que el bien y el mal o Dios y el Demonio.
La obra va dirigida totalmente hacia eso. 
Al que somos, al porque estamos aquí, que papel nos corresponde a cada uno desempeñar dentro de este Todo al que pertenecemos. Aún después de haber estudiado todas las disciplinas académicas se siente viejo y sin haber hecho ningún aporte a la humanidad. 
Por eso, Fausto al querer suicidarse por no encontrar ninguna respuesta al porqué de su vida entra en ese conflicto emocional, espiritual y mental en que su búsqueda lo lleva a decidir entre sus más oscuras partes y creencias y elegir que papel o que ideología adoptará en este mundo.
El hecho de haber escogido a Fausto y a Mefistófeles no quiere decir que Goethe creyera en un dios o que hubiese separado a la humanidad de esa manera (Fausto quiere mejorar y convertir a los hombres y Mefistófeles quiere sacarlos del buen camino), sino que usa estas dos figuras para mostrar la ambigüedad humana. 
 @ velazquez
 
Los seres humanos somos a veces Faustos y a veces Mefistófeles....
 
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