lunes, 16 de julio de 2012

El ego y el espírititu

Dos bebés se encuentran en el útero, confinados en las paredes del seno materno, y mantienen una conversación...



Les llamaremos Ego y Espíritu.


Espíritu le dice a Ego:


Sé que esto va a resultarte difícil de aceptar, pero yo creo de verdad en que hay vida después del nacimiento.


Ego responde:


No seas ridículo. Mira a tu alrededor. Esto es lo único que hay. ¿Por qué siempre tienes que estar pensando en que hay algo más aparte de la realidad? Acepta tu destino. Olvídate de todas esas tonterías de vida después del nacimiento.


Espíritu calla durante un rato, pero su voz interior no le permite permanecer en silencio durante más tiempo.


Ego, no te enfades, pero tengo algo más que decir. También creo que hay una madre.


¡Una madre, jajajajaja! –exclama Ego con una carcajada-. ¿Cómo puedes ser tan absurdo? Nunca has visto una madre. ¿Por qué no puedes aceptar que esto es lo único que hay? La idea de una madre, ¿de dónde te viene? Eres feliz inventando... Aquí no hay nadie más que tú y yo. Ésta es tu realidad. Ahora cógete a ese cordón. Vete a tu rincón y deja de ser tan tonto. Créeme, no hay ninguna madre.


Espíritu deja la conversación, pero la inquietud puede con él al cabo de poco.


Ego –implora-, por favor, escucha, no rechaces mi idea. De alguna forma, pienso que esas constantes presiones que sentimos los dos, esos movimientos que a veces nos hacen sentir tan incómodos, esa continua recolocación y ese estrechamiento del entorno que parece producirse a medida que crecemos es madre, nos prepara para un lugar de luz deslumbrante, y lo experimentaremos muy pronto.


Ahora sé que estás completamente loco –replica Ego-, Lo único que has conocido es la oscuridad. Nunca has visto luz. ¿Cómo puedes llegar a tener semejante idea? Esos movimientos y presiones que sientes son tu realidad y no hay seres más allá de lo que ves.


Eres un ser individual e independiente. Éste es tu viaje. Oscuridad, presiones y una sensación de estrechamiento a tu alrededor constituyen la totalidad de la vida. Tendrás que luchar contra eso mientras vivas y luego, la nada. Ahora, aférrate a tu cordón y, por favor, estate quieto.


Espíritu se relaja durante un rato y no puede contenerse por más tiempo...


Ego, tengo una sola cosa más que decir, y luego no volveré a molestarte.


Adelante –responde Ego, impaciente. Creo que todas estas presiones y toda esta incomodidad no sólo van a llevarnos a una nueva luz celestial sino que cuando eso suceda vamos a encontrarnos con la madre cara a cara, y conocer un éxtasis que superará todo lo que hemos experimentado hasta ahora. Sé que es el ser más hermoso que veamos nunca...


Estás totalmente loco. Ahora sí que estoy convencido...


Y así nos mantenemos durante esta segunda vida después de nacer del útero hasta que nos damos cuenta cuando volvemos a Casa que es Espíritu tiene razón... No pasa nada, no hace falta ni poner la fe de por medio, un día lo experimentarás...

Inspirado en la parábola, que he adaptado, relatada por Henry J. M. Nouwen del libro de Wayne Dyer, 'Tu Yo Sagrado'
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