martes, 15 de noviembre de 2011

la cuarta ilusión es: EXISTE LA INSUFICIENCIA

Ésta surge de la tercera ilusión, pues sin la idea de separación, la idea de insuficiencia no se sostiene. Si sólo existe Una Cosa y esa Cosa es Todo Lo que Es, no puede haber insuficiencia de ningún tipo, pues aquella Cosa es todo y, por tanto...
Se basta a Sí Misma.
Esta frase pone de manifiesto la naturaleza de Dios.
Sin embargo, ésta no es la experiencia de la especie humana, que se percibe separada de Dios y a los individuos separados unos de otros. Pero nadie está separado-.de Dios, puesto que Dios es Todo lo que Es. Por tanto, las personas no están ni pueden estar separadas unas de otras.


Esta frase pone de manifiesto la naturaleza humana.
Sería erróneo llegar a la conclusión de que la idea de separación fue­ra "mala", que no sirviera para su propósito, ya que la idea de separación fue una idea bendita, que le permitió al Todo comprender que era la su­ma de las partes y más grande aún. La ilusión cumple su finalidad de manera formidable cuando se usa para crear experiencia.
Cuando olvidas que la separación es una ilusión, empiezas a pensar que es real; entonces, la ilusión no crea la experiencia, sino que se con­vierte en la experiencia.
Es como fingir estar enfadado para incitar a alguien a ser más atento y luego enfadarse realmente. O como aparentar interés por alguien para provocar los celos de otra persona, y terminar descubriendo que el inte­rés se ha vuelto real.
El artificio se convierte en realidad.
Mediante este proceso has llegado a creer que de verdad estás separa­do; que la separación es posible en el campo unificado al que llamas Universo.
He dicho que la tercera ilusión es la más convincente, y es cierto. Ha tenido un impacto enorme en tu experiencia cotidiana. Lo más signifi­cativo es que tu creencia en la separación te ha llevado a pensar que "no hay suficiente".
Cuando sólo existía Una Cosa y sabías que eras lo Único, no te pre­guntabas si había suficiente. Siempre había suficiente. Pero cuando de­cidiste que había más de Una Cosa, entonces (y sólo entonces) te pudo parecer que carecías de lo demás.
Este "demás" en el que crees, es la materia de la Vida. Sin embargo, tú eres Vida y eres lo que la Vida es; o sea, Dios Mismo.
Aun así, mientras sigas imaginando que estás separado de Dios, pen­sarás que eres ajeno a Él, a la Vida misma. Quizás creas que eres algo que vive, pero no que seas la Vida misma.
Esta separación del Ser de su propio Ser es lo que los humanos consi­deraron la expulsión del Jardín del Edén. De repente, en donde había vida eterna, hubo muerte; en donde había abundancia, hubo carencia.
De pronto, pareciera que los diferentes aspectos de la vida sostuvie­ran una competencia por la Vida: imposible en la Realidad Máxima, pe­ro no en la imaginación. Incluso llegan a imaginar que compiten con las aves, las abejas; con los demás seres vivos o con sus semejantes.
Crean una pesadilla en la que todo lo que sostiene la vida parece li­mitada, y en consecuencia pretenden dominar aquello que los sostiene.
Se les dijo que tuvieran el dominio, pero pensaron que eso significaba dominar, de modo que iniciaron la guerra contra la naturaleza y contra el orden natural de las cosas.
Han usado la ciencia y la tecnología para torcer, retorcer y manipular la naturaleza hasta doblegarla ante su voluntad. Están destruyendo po­co a poco la expresión "natural" de la naturaleza al pretender expresarse "naturalmente" .
Ustedes son lo que pretenden ser: eternos, ilimitados y unidos al to­do; sin embargo, no lo pueden recordar. De manera que buscan someter a la Vida para gozar de una Vida más abundante. Y ni siquiera se dan cuenta de lo que hacen.
La Vida se convierte en el único denominador común. Todos anhe­lan la Vida y las cosas que la mantienen. Y, como creen que hay más de un solo ser, temen que no haya suficiente Vida para todos
A raíz de este miedo crearon la siguiente realidad imaginaria: la muerte.


La vida que creías eterna (nunca se te ocurrió que alguna vez dejaras de "ser" hasta que te imaginaste separado de lo demás) parecía tener prin­cipio y fin.
Ésta es la ilusión de insuficiencia en su máxima expresión.
La sensación de que la vida comienza y termina en realidad no es más que la creación y la disolución de tu percepción de estar "separado". Quizás no lo sepas en el nivel del consciente; sin embargo, en un nivel más elevado está muy claro.
En el nivel más elevado has tratado de dar fin a esta experiencia de separación para recordar que es una ilusión creada por ustedes mismos.
Aunque ya lo he dicho muchas veces, ésta es una buena oportunidad para analizar de nuevo por qué la crearon.
Crearon la ilusión de separación con el fin de percibir la realidad de la Unidad. Sólo cuando se permanece fuera de esa realidad se puede ex­perimentar. Cuando se forma parte del Todo no se puede percibir como El Todo, porque no hay nada más. Y, a falta de aquello que no eres, lo que eres deja de ser.
En ausencia del frío, el calor dejaría de ser. En ausencia de lo alto, lo bajo dejaría de ser. Si todo fuera bajo, nada sería bajo, puesto que la cali­dad de "bajo" no se podría identificar. Quizá existiera como concepto, pero no como algo que se pudiera percibir de manera inmediata. Sólo podría ser una idea, nunca una experiencia real.
Del mismo modo, en ausencia de separación, la Unidad deja de ser. Si todo se percibe como único, nada parece estar unido, pues la "uni­dad" no podría definirse ni identificarse. Tal vez podría ser un concepto, pero no algo perceptible en forma directa. Sólo podría ser una idea, nun­ca una experiencia real.
En este contexto, no puedes saber Quién Eres Realmente.
Pero para saber Quiénes Somos en Realidad, primero debemos crear la experiencia de Quiénes No Somos. Ya que no podemos crear esta ex­periencia en la Realidad Máxima, la creamos a través de la ilusión.
Así podemos regocijamos con la realidad y conocerla: podemos ex­perimentar Quiénes Somos Realmente.
Todo.
Único y Exclusivo.
Somos El Colectivo, La Realidad Única en una Forma Múltiple, ha­biendo adoptado la Forma Múltiple para observar y experimentar la glo­ria de nuestra Realidad Única.
Esta es la explicación del propósito de la relatividad, explicación que te he expuesto en muchas ocasiones en el transcurso de nuestro diálogo constante. Aquí la repito para que puedas comprenderla a fondo y así despiertes de tu sueño.
Hasta que no despiertes de tu sueño, la ilusión de separación de la Vida te dará la impresión de que existe la necesidad de sobrevivir. Antes de la separación, nunca ponías en tela de juicio tu supervivencia. Cuando te alejaste de la Vida (de Mí) y creíste estar separado, la Vida Misma se vol­vió "insuficiente". Comenzaste a tomar decisiones sobre lo que tenías que hacer para sobrevivir, para tener más vida.
Esto se convirtió en la meta principal de la humanidad, en un nuevo instinto. Incluso pensaron que buscaban pareja para garantizar su su­pervivencia como especie. No se daban cuenta de que se unían a una pa­reja como respuesta a su único instinto verdadero: el amor.
A su nuevo instinto le llamaron instinto de supervivencia, basándose en la idea de que quizá no se pueda sobrevivir. Esta idea es falsa, pues la supervivencia está garantizada por siempre, para toda la eternidad. Sin embargo, lo olvidaron y creyeron que no había suficiente Vida, al supo­ner que tantos elementos competían por ella.
Así es como lo concibes. Imaginas que tienes una competencia por la Vida con el resto de la "materia de la Vida". Compites contigo mismo para obtener más de ti mismo. Tu convicción de que existe la insuficien­cia te ha llevado a creer que no hay suficiente Dios.
No sólo no hay suficiente Vida (de lo cual se deduce que hay muerte) y no sólo no hay suficiente materia de la Vida (de lo cual se deduce que hay escasez); ni siquiera hay suficiente de Lo que Dio Origen a La Vida (de lo cual se deduce que Dios es limitado).
Puesto que todo lo anterior es limitado, las personas deben competir por ello. Y por eso se destruyen a sí mismas y a su planeta.
También se destruyen al competir por Dios con lo que llaman religión. Han asesinado y tratado de aniquilar civilizaciones enteras, en su demente competencia por Dios.
No aceptan que hacen todo esto, pues aceptarlo sería reconocer que están equivocados en su concepto de la vida, del mundo y, sobre todo, en su idea de Dios. No lo han podido aceptar.
Para admitirlo necesitarían mucha humildad, y actualmente la hu­mildad no tiene mucha cabida en la filosofía o la teología de su planeta.

En concreto, su teología ha sido de lo más arrogante al declararse y proclamarse conocedora de todas las respuestas, sin permitir preguntas ni albergar dudas.
Sin embargo, algunas de sus creencias no funcionan. La idea de que no hay suficiente, de que no hay suficiente Dios, ni suficiente materia de la Vida, ni suficiente Vida, ha dado lugar a una competencia mucho más compleja: la represión brutal, la supresión y la depresión masiva. Las religiones han reprimido la indagación franca y honesta, los gobier­nos han suprimido los desacuerdos y, como resultado, millones de per­sonas viven en una depresión tanto económica como psicológica. Todo esto ha surgido a partir de la idea de que existe la insuficiencia, pues la suficiencia lo resolvería todo.
Si pensaran que hay suficiente para todos, se erradicarían las con­ductas destructivas, las peleas por los recursos, las riñas por Dios. Pero no hay suficiente. Lo tienen muy claro.
No obstante, si no hay suficiente ¿cómo tener suficiente? ¿Cómo ase­gurar la supervivencia sin matar y sin pelear?
Era evidente que la cuarta ilusión tenía un defecto. Y eso debería ha­ber puesto de manifiesto que la idea de insuficiencia era falsa; pero los seres humanos sabían, en un nivel muy profundo, que no podían aban­donar la ilusión o algo muy importante llegaría a su fin.
Una vez más tenían razón. Pero aquí también cometieron un error. En lugar de identificar la ilusión como tal y usarla para el fin que pretendía, consideraron que debían corregir su defecto.

Con el fin de corregir el defecto de la cuarta ilusión crearon la quinta.
La quinta ilusión es: EXISTE UN REQUISITO

Comunión con Dios
Neale Donald Walsch
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